Pruebas de fútbol infantil (nacidos en 2013-2014)
Las pruebas de fútbol infantil reúnen en la temporada 2026-2027 a chicos y chicas nacidos en 2013 y 2014, es decir, jugadores de 12 y 13 años que acaban de dar o están a punto de dar el salto definitivo al fútbol 11. Es una edad de cambios muy visibles: el campo se agranda, aparecen el fuera de juego y las distancias largas, y los cuerpos empiezan a crecer a ritmos muy distintos dentro de un mismo vestuario. Para los clubes es una categoría clave, porque permite ver a los jugadores en el formato que ya no abandonarán, y para las familias suele ser el primer momento en el que se plantean en serio si el chico o la chica debería probar en un club de mayor exigencia o seguir disfrutando donde está.
Esta página no convoca pruebas ni habla en nombre de ningún club: es una guía independiente que explica cómo funciona la categoría, en qué momentos suelen abrirse plazas, qué observan los técnicos y cómo preparar al jugador sin cargarle de presión. Encontrarás también una mirada a la vida de un infantil más allá del campo, porque el instituto, el descanso y las amistades pesan tanto como el control orientado. Si después de leerla te interesa recibir avisos de convocatorias, el sitio dispone de una alerta por email para madres, padres, tutores y jugadores de 14 años o más; no promete ninguna plaza, pero te ahorra revisar cada día los canales de todos los clubes.
Quién juega las pruebas de fútbol infantil en 2026-2027
La categoría Infantil agrupa a los nacidos en 2013 y 2014, y en todo el país se juega en modalidad de fútbol 11. El cálculo se hace por año natural de nacimiento, con corte a 31 de diciembre, y no por la edad exacta del día de la prueba. Esto genera confusiones frecuentes: un niño nacido en 2014 que se presenta a una convocatoria en mayo de 2026 tiene once años, juega todavía en alevín y, sin embargo, está compitiendo por una plaza de infantil de primer año. A la inversa, un nacido en 2013 que hace pruebas al final de la temporada busca ya su segundo año de infantil, el último antes de pasar a cadete.
Esa diferencia entre primer y segundo año importa más de lo que parece. Muchos clubes forman equipos por año, de manera que el entrenador de un infantil de primer año valora cosas distintas al de segundo. Antes de inscribirte, comprueba en la tabla de categorías 2026-2027 para qué equipo estarías probando y pregunta al coordinador si mezclan años o no. Si vienes de alevín, recuerda que en la mayor parte de España el alevín juega a fútbol 8 y que en la Comunidad de Madrid se combinan fútbol 7 y fútbol 11, así que el cambio de formato puede ser mayor o menor según de dónde vengas.
El salto al fútbol 11 en las pruebas de fútbol infantil
Pasar a un campo completo cambia la forma de jugar. Los espacios se amplían, el jugador tiene más tiempo en algunas zonas y mucho menos en otras, y las decisiones tácticas cobran un peso que en fútbol 8 apenas se notaba. Un extremo que en alevín resolvía todo con regate se encuentra ahora con un lateral que defiende en profundidad y con compañeros que esperan un centro a tiempo. Un central descubre que la línea defensiva tiene que moverse junta para provocar fuera de juego. En una prueba de infantil los técnicos se fijan precisamente en cómo se adapta cada jugador a estas exigencias nuevas, más que en la jugada aislada.
Si el jugador nunca ha competido en fútbol 11, merece la pena prepararle con algo de antelación. No hace falta un entrenador particular: basta con jugar partidos informales en campos grandes, practicar pases largos con ambas piernas y entender conceptos básicos como la amplitud, la profundidad o las vigilancias defensivas. Ver partidos de categorías superiores y comentar con él dónde se coloca cada jugador ayuda mucho. Lo importante es que llegue a la prueba sabiendo ocupar una posición en un campo amplio, comunicándose con compañeros que no conoce y sin sentirse perdido cuando el balón está lejos de su zona.
Lo que observan los técnicos en unas pruebas de fútbol infantil
Los entrenadores que evalúan a jugadores de 12 y 13 años buscan, por encima de todo, capacidad para entender el juego. El juego posicional, es decir, saber dónde estar con y sin balón, es lo primero que salta a la vista en un campo de fútbol 11. Después viene la velocidad de ejecución: no correr más que nadie, sino controlar, orientarse y soltar el balón en el momento adecuado. El carácter competitivo también cuenta, y se manifiesta en detalles como presionar tras una pérdida, pedir el balón aunque el anterior pase haya salido mal o ayudar al compañero que se ha quedado descolgado. Un buen pase sencillo elegido a tiempo suele valer más que un regate espectacular que termina en pérdida.
El perfil físico se observa siempre en relación con la maduración. En infantil conviven niños que ya han dado el estirón con otros que todavía tienen cuerpo de alevín, y los técnicos con experiencia lo saben. Un jugador pequeño que lee bien el juego y toma buenas decisiones puede interesar más que uno muy fuerte que decide mal, porque la diferencia física tiende a igualarse con el tiempo y la inteligencia de juego no. Por eso no conviene que el chico o la chica se compare con el más alto del grupo ni intente compensar su tamaño forzando acciones que no domina.
Calendario y ventanas de las pruebas de fútbol infantil
Igual que en el resto del fútbol base, la categoría infantil tiene dos ventanas principales. La más importante va de marzo a junio, cuando los clubes ya saben qué jugadores continúan y qué huecos tendrán para la temporada siguiente. En esos meses se publican las convocatorias abiertas con inscripción online y los coordinadores aceptan entrenamientos de prueba concertados. Un ejemplo de 2026 sirve de referencia: la convocatoria masculina del Atlético de Madrid abarcaba a los nacidos entre 2009 y 2015, lo que incluía a toda la franja infantil, y la femenina se dirigía a nacidas entre 2014 y 2016, de modo que las niñas de 2014 podían optar a ella.
La segunda ventana llega a finales de agosto y en septiembre, cuando aparecen bajas de última hora y algunos equipos necesitan completar plantilla. Es menos visible pero real, sobre todo en clubes con varios equipos por año. Durante el resto de la temporada la captación funciona por seguimiento en partidos, torneos y selecciones. Hay además clubes que no convocan pruebas abiertas: el Villarreal CF, por ejemplo, recoge solicitudes por formulario para niños de 6 a 12 años y contacta si hay plazas. Para el detalle mes a mes, consulta el calendario de pruebas y adapta esas ventanas a la realidad de tu zona.
La selección sub-14 y las pruebas de fútbol infantil
La categoría infantil coincide con la edad de las selecciones autonómicas sub-14, que disputan los Campeonatos de España de Selecciones Autonómicas organizados por la RFEF, tanto en categoría masculina como femenina. No son pruebas de acceso a un club, pero sí uno de los escaparates más seguidos por los técnicos de cantera, porque reúnen en pocos días a jugadores destacados de cada territorio. Que un infantil sea convocado por su federación suele ser consecuencia de una buena temporada en su equipo, y a menudo abre la puerta a invitaciones posteriores. Tampoco es imprescindible: muchos jugadores llegan a una cantera sin haber vestido nunca la camiseta de su selección territorial.
Lo que conviene transmitir al jugador es que una convocatoria de este tipo es un reconocimiento y una experiencia, no un examen definitivo. Si llega, hay que disfrutarla y aprovecharla para aprender de compañeros de nivel alto. Si no llega, no pasa nada: el seguimiento de los ojeadores continúa durante toda la temporada en las ligas de cada categoría. En la página de ojeadores explicamos dónde suelen mirar y cómo se produce un contacto legítimo. Recuerda que cualquier club que contacte con un menor debe hacerlo a través de la familia o del club actual, identificándose y sin pedir dinero.
Instituto, descanso y familia ante las pruebas de fútbol infantil
La categoría infantil coincide con el paso a la secundaria, una etapa con más deberes, horarios más exigentes y cambios importantes en lo personal. Antes de presentarse a una prueba en un club de nivel, conviene imaginar cómo sería una semana normal si sale bien: tres o cuatro tardes de entrenamiento, partido el fin de semana y, a menudo, desplazamientos más largos que los actuales. Si eso obliga a renunciar al descanso o descuida los estudios, quizá no sea el momento. Hacer cuentas con antelación, junto con el propio jugador, evita decisiones precipitadas que después resultan imposibles de sostener durante toda una temporada.
También es la edad en la que más jugadores abandonan el fútbol. La presión, las comparaciones y los cambios corporales hacen que algunos pierdan la ilusión. Por eso es importante que el fútbol siga siendo un disfrute y que una prueba fallida no se viva como un fracaso. Cuida la alimentación sencilla, el sueño y la recuperación tras los partidos, y habla con el jugador sobre lo que siente. En cuestiones de protección, recuerda que toda entidad que trabaja con menores debe contar con un delegado o delegada de protección según la LOPIVI. Más ideas en la guía para padres y en cómo prepararse.